Presentación Apostólica en el 4º Aniversario de su Ministerio

GUADALAJARA, Jal. México., a 14 de diciembre de 2018. (Berea Internacional).- ¡Yo soy Naasón Joaquín, Siervo del Dios Vivo y Apóstol de Jesucristo! Manada pequeña, ¡firmes y adelante!, porque Dios es con nosotros. ¡Feliz Aniversario! Y desde este día, hasta la venida del Señor, seguiremos siendo fieles a Él, ¡hasta el último aliento de mi vida!”.

La Iglesia del Dios Vivo, Columna y Baluarte de la Verdad: La Luz del Mundo; reunida en el templo sede internacional de la colonia Hermosa Provincia se unió a la Iglesia Universal para dar gracias a Dios por el 4º Aniversario del Ministerio del Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García.

Al tomar su ministerio, el Apóstol del Señor, dirigió unas palabras a la iglesia y expresó: ¡Que la paz, que el consuelo, que la fortaleza que Dios nos hizo sentir aquel 14 de diciembre del año 2014; more permanentemente en cada uno de nuestros corazones! Repito las palabras que David le dijo a nuestro Dios (1 Crónicas 17:16-20, 23)…

Hermoso fue aquella madrugada del 14 de diciembre de 2014 cuando Dios manifiesta su elección… En aquel 14 de diciembre era la primera vez que Dios me daba una responsabilidad que, ningún hombre está capacitado para llevar a cabo, si no es puesto por Dios. Estar al frente de su Iglesia, recibir la revelación de Dios para la salvación de las almas, y rompiendo todas las barreras que el enemigo va poniendo para gloria y triunfo de su santo pueblo… Aquella madrugada, Dios hizo el más grande de los milagros que he visto, que es la convicción de cada uno de los corazones, de los que estaban presentes y de los que estaban ausentes.

Mencionar y decir que hemos recibido todo de Dios es no reconocer lo que Dios nos ha dado, porque todo es nada; sabemos lo que Dios ha hecho de nosotros: salud, bienestar, fortaleza, triunfos, armonía en la familia; cuántas cosas podemos mencionar y no resumirlo en una palabra que le quita el verdadero reconocimiento a todo lo que hemos recibido de parte de Dios.

Hoy quiero manifestar y dar gracias a Dios por este ministerio que Él me ha dado. De mi parte es una necesidad reconocer todo lo que Dios ha hecho por mí… Al cumplirse cuatro años de mi llamamiento, al recordar los preciosos momentos vividos la madrugada de aquel 8 de diciembre del año 2014, al recordar la hermosa presencia y el rostro precioso y luminoso de Dios; al revivir aquel momento de mi transportación a su reino; al vibrar recordando su tierna voz que penetraba hasta el fondo de mi alma; al recibir sus consejos y sus órdenes, cuando mi cuerpo temblaba de emoción, al percibir su bello olor de suavidad, perfume único y envolvente; al recordar cómo mi espíritu parecía no tener control, queriendo salir de mí brincando de alegría a la indescriptible emoción de estar con Dios y con Cristo. Al sentir la inmensidad de la mente poderosa de nuestro Dios, tengo que testificar mi agradecimiento a mi Santo Dios…

Nada de lo que hecho o he hablado en estos cuatro años ha sido de mi parte, no ha sido lo que yo he aprendido en el mundo, ni lo que aprendí en la escuela, todo lo que yo he hecho, lo que he obrado, Dios me lo ha permitido. Hoy vengo a decirle al Señor: Gracias sean dadas a mi Dios, que me ha dado la victoria por medio de mi Señor Jesucristo. La satisfacción más grande para mi corazón es ser agradecido para con mi Dios; reconociendo su distinción al escogerme de entre millones de hombres en la tierra; por la gran encomienda que me dio de predicar su palabra santa; por encomendarme su ministerio pleno; por encargarme la salvación de las almas de sus hijos;…

Él es mi supremo Rey. Él es mi Señor y Dios. No hay nada más razonable, nada más justo, que honrar a mi Dios Todopoderoso; por sus beneficios, por llevarme en sus brazos poderosos, por usar mi vaso para que Él se manifieste, por tomar mis labios para dirigirse a su pueblo santo. Por hacer maravillas a través de mis manos; por convencer a los poderosos con la debilidad de mi ser; por dar consuelo a las almas sinceras; por la virtud que ha puesto en mi ser, por hacer poderosa mi palabra. Todo lo que he hecho, sea de palabra o sea de hecho, lo he realizado en el nombre del Señor Jesucristo, dando gracias a Dios Padre por medio de Él.

Hago público el agradecimiento. En mis pláticas con Él le he manifestado y quiero darle a conocer todo el agradecimiento que hay en mi alma. ¿Qué podría dar por todos los bienes que me ha dado? ¿Cómo le agradeceré tantos beneficios generosos? A donde he ido, Él ha caminado conmigo. En los lugares que he estado no se ha separado de mí. Cuando yo hablo, Él me dice cómo y qué decir. Cuando yo actúo, Él me dirige. Mi Dios, jamás se ha apartado de mí; día y noche conmigo va. Mis triunfos, Él los logró. Mis victorias, Él las peleó. Mis medallas, Él las ganó. Cristo es mi guía. Cristo es mi brújula. Cristo me lleva y nunca me suelta de su mano…

Iglesia del Dios Vivo, Columna y Baluarte de la Verdad, te digo, que Dios ha probado tu fruto y se ha deleitado en él. Hoy te ve como un árbol frondoso y fecundo, y se regocija a tu sombra hermosa; y, aun así, yo me pregunto: ¿A quién soy deudor de una obra tan maravillosa? ¿Quién es el que ha regado los montes, los valles y ha fertilizado la tierra para que se llenen de frutos? ¿Quién es el que ha cubierto el cielo de bienes, de bendición y ha llevado la lluvia copiosa a las almas sedientas? Quién sino mi Dios, quien me levantó a realizar esta misión…

¿A quién debo todo lo que soy? A mi Padre eterno, a Ti, el único Dios poderoso. Al Señor del cielo y de la tierra. A Dios, que me has colmado de virtudes y fortaleza, que me has dado la esperanza y la revelación. A Ti, ¡bendito Señor Jesucristo!, que con tu grandioso amor has permitido que logre lo imposible, que realice lo increíble y que logre tus proyectos. A Ti, ¡hermoso Señor!, permitiste que tu pueblo se enamorara de la elección y no del hombre. A Ti, mi Señor sagrado, te debo las bendiciones de lo alto. A Ti, mi amado Cristo, que cubres mi ser de tus perfecciones y tu brillo; a Ti mi Salvador divino, que fundes mi cuerpo en tu santidad gloriosa. A Ti, mi Cristo amado. A Ti, mi Dios poderoso, agradezco que me miren con aprecio, agradezco tu santa bondad, agradezco tu dirección infinita, agradezco tu compañía permanente…

Hoy, 14 de diciembre de 2018, una vez más, puedo decir con libertad: ¡Yo soy Naasón Joaquín, Siervo del Dios Vivo y Apóstol de Jesucristo! Manada pequeña, ¡firmes y adelante!, porque Dios es con nosotros. También a vosotros os felicito: ¡Feliz Aniversario! Y desde este día, hasta la venida del Señor, seguiremos siendo fieles a Él, ¡hasta el último aliento de mi vida!…

Iglesia del Señor: ¡Fieles a nuestro Dios! ¡Fieles a Jesucristo! ¡Hasta el último aliento de nuestra vida o hasta su venida! ¡Feliz 4º Aniversario en esta hermosa era que Dios le permite a su hermano, el Señor!

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“Unidos, porque la Iglesia merece lo mejor”
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